domingo 1 de noviembre de 2009

Abriendo Caminos

Dostoyevski padre de la novela social en Rusia

Por: Alejandro Aldana Sellschopp

Quizá a muchos les sea extraño esta afirmación, puesto que estamos acostumbrados a leer sobre él como un gran narrador de la introspección, así como el gran valor moral e incluso la carga religiosa en su obra, sin embargo Dostoiesvky, Dostoyevsky, o Dostoyusky, que según los entendidos debe escribirse Dostoyevski ( es lo más apegado a la fonética rusa), aporta elementos importantísimos para el nacimiento de lo que hoy conocemos como novela social.

Dostoyevski nació el 30 de noviembre de 1821 en Moscú, su padre Mijaíl Andrévich era un hombre rígido, autoritario, avariento, quien había pasado por el seminario ortodoxo antes de hacerse medico en la Academia Médico-Quirúrgica de Moscú, y es en esa ciudad donde el padre de Fiodor ejerce su profesión en una dependencia del hospital María. Las condiciones de miseria en las que creció el escritor jamás se le olvidarán, ese ambiente de hospital y muerte aparecerá en toda su producción literaria y se podría decir que es uno de las principales causas por las que su visión del mundo representado en sus narraciones esta poblada de pobres y miserables.

Otro aspecto importante en la gestación del creador y sus preocupaciones estéticas es el drama conyugal vivido por sus padres, esas impresiones quedan imborrables en él, ver a su madre María Fiodórovna sufrir por la violencia del doctor Mijaíl, provocadas muchas de las veces por problemas económicos, situación que ha llevado a afirmar a varios biógrafos que acaso entonces se formó en su psiquis ese complejo de Edipo, que aparecerá frecuentemente en sus creaciones; se cuenta que al morir su padre, quien fue asesinado por sus siervos, mancomunados en protesta contra el despotismo, el joven Fiodor confina su alegría por el suceso a un mutismo absoluto, sin embrago el cumulo de sentimientos debió ser fuertísimo al grado de tener por esas fechas ( 1839) su primer ataque de epilepsia.

En el estudio que Freud dedicó a Dostoyevski (The Realist, 1929) le concede gran importancia a la muerte del padre, llega a escribir “...es el punto crucial en que se decide el destino del novelista”, “... el fuerte trauma psíquico encuentra en seguida su repercusión física en la epilepsia”, sin embrago tenemos que decir que no estamos muy de acuerdo con dichas afirmaciones, sin lugar a dudas fue un echo trascendental para su vida como para cualquier ser humano, sin embrago no determino su estética o devenir literario.

La vida de todo creador es la fuente e impulso de sus composiciones: sus aventuras más anecdóticas, su moral y posiciones políticas, etc, etc, es decir que de alguna u otra manera estarán ahí; por ello no es de extrañarnos que para muchos críticos la muerte del padre aparezca recreada en los Hermanos Karamasovi.

Podría decir que la muerte del padre lo transforma en su Moral, ya que al encontrarse con la muerte real de hombre al que tanto odió, ve realizados sus sueños criminales, escarmentándolo sobre todo el sus frivolidades y dandismo de pacotilla que el escritor comenzaba a mostrar tras la publicación de sus primeras novelas, y lo vuelve de pronto un hombre serio. Se dice que antes de la muerte de su padre fue un joven amoral, en adelante será un ser moral, y hasta un predicador de la Moral.

Levinson escribió al respecto: “Esa catástrofe corta en dos la vida de Dostoyevski. O, mejor dicho, el Destino le ha dado dos vidas, La primera no la continuará, pues ya la apuró hasta las heces. Resucita, como Lázaro, para descubrir una nueva razón de vivir. Vuelve de ultratumba según la Eternidad lo ha cambiado”.

Por ello podemos decir que la literatura de nuestro escritor se elabora, como materia de creación, por otros medios, como ya dijimos la pobreza en la que crece, la difícil relación intrafamiliar, la torturante realción con el padre y algunas más que en el transcurso del artículo iré señalando.

El pequeño Fiodor ya estaba cuajado potencialmente, ahí en el hospital ese niño pensativo y triste no hace más que escuchar los relatos que le cuanta su nodriza Aliona Fiodórovna, y contemplar con suma curiosidad los dibujos de la biblia familiar, hechos importantísimos en la formación del futuro escritor.

Cumplidos los doce años su padre lo envía junto a su hermano Mijaíl a la semipensión preparatoria, es importante mostrar la influencia de las pensiones en la vida de Dostoyevski, forma de vida en colectivo de pobres y estudiantes que sí repercute en las consideraciones estéticas del autor, tanto así que en su primera novela Pobres Gentes, los personajes viven en una pensión, lugares estos que permiten conocer las vicisitudes de los inquilinos, sus pasiones y tristezas.

En esta preparatoria Fiodor aprenderá el francés, que es otro elemento fundamental en él, pues gracias al conocimiento del idioma galo, puede tener acceso a los escritores franceses, recordemos que por esos años escaseaban las traducciones, permitiéndole conocer a uno de sus grandes modelos: Balzac, de quien en el año 1843 traduce Eugenia Grandet, publicada en 1844 en el diario Repertorio y Panteón.

Posteriormente los hermanos pasan a una escuela formal donde cultivan principalmente estudios literarios, vemos pues como Fiodor va combinando vivencias fundamentales y llegado el momento comienza su preparación académica. Así va familiarizándose con los escritores rusos, conoce la Historia de Rusia , de Karamín, lo que le acerca la realidad de su país en franca formación, en el entendido de que un escritor que carezca de las herramientas de la historia carecerá siempre de una visión amplia del complejo social, ello pues contribuye a su entendimiento “social” de Rusia, sin un conocimientos de la historia es muy difícil que alguien tenga una visión social real. Lee por primera vez a su amado Puschkin a quien admirara por siempre, también se acerca a la obra de Lachéchnikov, y muchos más.

Sin embargo el gusto le dura poco, pues su padre lo envía a la escuela de Ingenieros en el año 1838, este acontecimiento es muy importante para el joven Fiodor, en primer lugar se separa de su hermano, pues lo eliminan en el examen de admisión por razones de salud, en segundo lugar el cambio de ambiente es total, es obligado a dedicarse al dibujo y el álgebra, se habla de sus más preciados ídolos con desprecio, a Gógol por ejemplo se le llama cínico y vulgar, y en tercer lugar Dostoyevski comienza a escribir.

Pero ¿qué escribe? Cartas, sí epístolas donde pide fervorosamente dinero a su padre, en ellas podemos ver ya lo que será la obra del autor, muestra un inclinación por lo patético, de la pobreza, se muestra como serán sus personajes: miserable y tímido viviendo en un tugurio, no nos extrañemos pues en la gran naturalidad como esta escrita la antología de cartas que forman su novela epistolar Pobres Gentes.

Tras la muerte del padre deja la escuela de ingenieros y el escritor de los vagabundos se vuelve uno de ellos, en las horas libres de servisio el oficial de ingenieros camina por las frías calles, se mezcla con la plebe, “...sigue a los transeúntes, pidiéndoles su secreto, la clave del misterio de sus vidas, la palabra de su dolor o de su esperanza, para hacer con ello su obra”.

Y es aquí en las calles donde Dostoyevski descubre su potencial creativo, su descarnada visión del mundo, su ética y su estética.

La historia por mucho interesante de la primera novela de Fiodor es la piedra angular de toda su obra, el impulso a crear y buscar nuevas formas de expresión, una definitiva y consciente atracción por lo sórdido serán los elementos reconocibles de nuestro autor. Dostoyevski comienza a escribir pobres Gentes (Biednie Liudi), en diciembre de 1844, año en que pasó por grandes penurias económicas, y para ayudarse traducía a Balzac, a sí mismo pedía prestamos a su hermano Mijaíl, es necesario decir que ha dejado su trabajo su empleo en el Departamento de Ingenieros, pues tiene gran esperanza en su labor literaria, cuentan que no tiene ni para vestirse ( situación vivida por el personaje de la novela), además debe un dinero tomado a un rédito usurario durante su último año de servisio ( echo también recreado en la narración), y por si fuera poco sus crisis de desaliento son muy frecuentes.

Finalmente en marzo de 1845 termina la novela, y se enfrenta al problema de no conocer a ningún editor en Petesburgo; pero un acontecimiento mágico le salva, al dar vuelta en una esquina se topa con su amigo Grigórovich, un viejo camarada de la escuela de Ingeniería que también se a dedicado a las letras, quien precede a la generación del 45, hablo de Turguéniev, Gonchárov, Herzen, hasta el mismísimo Tolstoi.

Pasados unos días, Fiodor decide mostrar su trabajo al amigo, y en una noche fría le lee de un tirón la novela, al terminar la lectura Grigórovich salta de su silla y se lanza para abrazar a Dostoyevski, le quita de las manos el manuscrito y sale del cuartucho corriendo escaleras abajo, va a buscar a Nekrasov, director y propietario del Sobremennik (El contemporáneo).

Nikolai Aleksiéyevich Nekrasov recibió con escepticismo el paquete de hojas, “Escucharé la lectura de las primeras páginas”, concedió, sin embargo la lectura avanzó y avanzó sin que pudiera perder el interés por la historia, a la luz de las bujías, pues a caído la noche, Nekrasov no puede evitar el llanto, al terminar la narración no quiere otra cosa que conocer al autor.

A las cuatro de la madrugada Nekrasov y Grigórovich despiertan a Fiodor, entran gritando de entusiasmo a su dormitorio, “Que más da que esté durmiendo; esto es más importante que dormir”, decían entre risas.

A la mañana siguiente Nekrasov se presenta en la casa de Belinski, al verlo sentado en el corredor grita con franca alegría: “ Aquí le traigo un nuevo Gógol”, Belinski se levanto de su asiento con una sonrisita maliciosa, “Para usted los gógoles salen como hongos”, responde el critico quien se le conoce como el perverso, saturado del misticismo hegeliano, Hegel es el modelo de su cenáculo, al cual asisten Herzen, Turguéniev, Bakunin, “Todo lo que es real es racional”, es su dogma y lema. Decide leer la novela de Fiodor, le pide a Grigórovich un plazo de veinte días; sin embargo lee de un tirón, y al volver Grigórovich por la tarde lo primero que le dice al verlo entrar es: “¡Tráigame usted enseguida a ese hombre!”, Nekrasov se sorprende y al día siguiente presenta a los dos personajes.

Al estar frente a frente, Belinski no puede contenerse y abraza a Fiodor que no sabe qué hacer, su timidez lo obliga a replegarse un poco, pero sus intentos son vanos, el crítico lo besa, y saluda con gran entusiasmo, “Pero, ¿se da usted cuenta, joven, de lo que ha escrito”, sí ahí esta el escritor Dostoyevski mostrando la primera novela social escrita en Rusia. “serás un escritor grande”, afirma el critico, Fiodor se queda pensativo “¿Es posible que yo sea tan grande?”

La noticia del nuevo Gógol corre por todos los medios literarios de Petesburgo, aun cuando la obra no ha sido publicada como tal, y es aquí cuando Dostoyevski se deja seducir por el canto de las sirenas, él siendo un hombre más bien tímido, sede a las exigencias de los príncipes y duques, por vanidad pura se trata de convertir en un dandi a la manera de los románticos franceses, tiene ahora los afectos de Bielinski y ni más ni menos que Turguéniev, quien en el futuro se convertirá en su acérrimo enemigo. Sin embargo, como es costumbre en la trágica vida de nuestro personaje, el gusto le dura muy poco, es muy dramático como todos sus admiradores lo olvidan tras cortos tres años, de ser el héroe de las letras rusas, se convierte en un perfecto desconocido. Ahora el propio Bielinski se expresa de él, “¿Quién? ¡Ese pobre Dostoyevski!...” Después de Pobres Gentes, las siguientes novelas El Doble (1846), que es superior a Pobres Gentes, pasó sin pena ni gloria, por esos años Turguéniev lo calificó como “el nuevo grano en la nariz de la literatura rusa”.

Nabokov, escritor ruso que se empecino muchas veces en desmitificar a Fiodor sin lograrlo, se refería sobre él en los siguientes términos: “...no llegó a sacudirse nunca la influencia que había ejercido sobre él la novela de misterio y la novela sentimental. La influencia sentimental implicaba ese tipo de conflictos que a él le gustaba: situar a personas virtuosas en situaciones patéticas y después extraer de esas situaciones hasta la última gota de patetismo”.

Sin embargo es innegable la influencia de la obra de Dostoyevski en todo el mundo de las letras, se dice que nuestro autor tiene mucho en común con Poe, sin embargo Fiodor desde su primera novela se preocupó por la forma de vivir de la gente pobre, y su visión es una visión de conjunto, social pues, posición estética que llega hasta Gorki, adelantándose al mismo Víctor Hugo.

sábado 17 de octubre de 2009

Espejo Humeante




Esta es la revista Espejo Humeante, presentada hace dos meses, editada por la organización cultural Abriendo Caminos, una publicación que reúne a escritores del sur-sureste de México, y tiene una distribución nacional. Dicha publicación fue presentada hace quince días en radio UNAM, generando muy buenos comentarios e interés por lo que se está haciendo en materia literaria en el sur de México.

viernes 16 de octubre de 2009

Megamarcha del SME

Desborda el Zócalo e inunda varias avenidas del Centro Histórico

Megamarcha del SME rebasa toda previsión

Logran electricistas que el gobierno federal acepte sentarse a dialogar

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Trabajadores de Luz y Fuerza del Centro lanzaron consignas en todos los tonosFoto José Carlo González
Patricia Muñoz, Gustavo Castillo y Fabiola Martínez

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) realizó ayer una de las mayores movilizaciones de su historia. Decenas de miles desbordaron el Zócalo y con camisetas rojas de muchas batallas extendieron su presencia por todo 5 de Mayo, Madero, Juárez y Reforma hasta la Diana, en defensa de su fuente de empleo. Su marcha abrió una posibilidad, pues el gobierno federal aceptó sentarse a partir de hoy a dialogar con este gremio, según les mandó decir el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

En respuesta, los electricistas acordaron solicitar a Ebrard Casaubon que funja como mediador en el conflicto.

La movilización, a la cual asistió Andrés Manuel López Obrador, rebasó todas las expectativas y pudo haber llenado cuatro veces el Zócalo. Los organizadores estimaron que hubo más de 300 mil personas. Según cálculos de las secretarías de Seguridad Pública federal y capitalina, el contingente fue de más de 150 mil asistentes.

El SME aglutinó ayer a sindicalistas, profesores, campesinos, estudiantes, amas de casa, organizaciones sociales, políticas, intelectuales y legisladores; estos últimos propusieron una huelga general de pagos de luz en el centro del país, porque al extinguirse Luz y Fuerza del Centro (LFC) ya no hay a quién pagarle.

El bullicio de los trabajadores se inició desde las 2 de la mañana, cuando empezaron a llegar miles de personas procedentes de Oaxaca, Puebla, Morelos e Hidalgo para apoyar a los electricistas. La marcha partió de la glorieta de La Palma al filo de las 16 horas, y los manifestantes inundaron Reforma hacia el centro de la ciudad.

Enojados y dolidos por la extinción de su empresa, la mayoría de los electricistas llegó con su familia; vestían camisetas rojas, símbolo de este sindicato, y portaron pancartas contra el Presidente.

Calderón ¿puedes dormir?, nosotros no, dejaron a mi papá sin trabajo. Felipe, ¿ya saben tus hijos cuántos niños dejaste sin comer?.Felipe: presidente del desempleo.Calderón, entraste en la noche como vil ladrón y nos dejaste sin comer.No nos mata la influenza, nos mata Calderón, decían algunas de las miles de cartulinas que acompañaron la movilización, que fue tan extensa que cuando la vanguardia había llegado al Zócalo, el último contingente aún no salía de la Diana.

Martín Esparza, líder del SME, encabezó la marcha acompañado, entre otros, por Rosario Ibarra, Porfirio Muñoz Ledo, Graco Ramírez, Benito Bahena, Jesús Martín del Campo y Jaime Cárdenas, quienes avanzaron entre consignas como si no hay solución habrá revolución y decreto popular: renuncia Calderón.

Desde el inicio, la movilización fue vigilada por cientos de granaderos y policías capitalinos a pie. Por aire, la SSP federal desplegó tres helicópteros; supuestamente dos sirvieron para que algunos fotógrafos hicieran tomas aéreas, y en el otro observara todo el tiempo el coordinador de las fuerzas federales, Rafael Avilés Avilés.

Al filo de las seis de la tarde la vanguardia llegó al Zócalo; al paso del contingente se fueron sumando decenas y decenas de manifestantes, entre ellos estudiantes de la UNAM, Chapingo, UAM y Bachilleres; trabajadores del INAH, de la Secretaría de Energía, mineros, pilotos, sobrecargos, integrantes de IMSS, Sutin, Colegio de Posgraduados; Sindicato Democrático del Metro y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

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Petición al Presidente de la RepúblicaFoto José Carlo González

Los electricistas recibieron el respaldo de la gente que desde las banquetas aplaudía o les gritaba no están solos.

A su llegada, en la Plaza de la Constitución se extendió la consigna¡Aquí se ve la fuerza del SME!, coreada por miles de gargantas. En ese ambiente, los oradores plantearon paro nacional y referendo que determine si el presidente Felipe Calderón continúa en el cargo.

En el mitin, dirigentes de tranviarios, de la CNTE, del STUNAM y de la UNT plantearon la posibilidad de una huelga por solidaridad; señalaron que este gobierno está orillando a una revolución social; comprometieron ante los trabajadores electricistas apoyo con movilización y recursos para sostener su lucha, y solicitaron que en próximas elecciones la población no otorgue ni un voto al PAN.

Porfirio Muñoz Ledo señaló que la torpeza del gobierno ha hecho que los trabajadores regresen al centro de la lucha nacional, y lo que se hizo al SME fue un golpe de Estado a los trabajadores. El legislador planteó la huelga general de pagos.

Claudia Sheinbaum, representante del gobierno legítimo, señaló que si todos los altos mandos de este gobierno se bajaran 50 por ciento su salario, saldrían los 42 mil millones de pesos que se requieren para que siga operando LFC.

Eran las siete de la noche. Habían pasado casi ocho discursos y la retaguardia del contingente seguía en el cruce de Insurgentes y Reforma. En ese momento llegó al templete la noticia de que el gobierno federal estaba dispuesto a sentarse a dialogar con el SME, Martín Esparza tenía la palabra; sus seguidores le gritaban ¡duro, duro!. Rosario Ibarra sonreía y la acompañaban intelectuales como Paco Ignacio Taibo II.

No pararemos hasta que nos regresen nuestro empleo, nuestro contrato colectivo y nuestra dignidad como obreros, porque la mayor parte de los trabajadores han entregado décadas de su vida a trabajar por su empresa, Luz y Fuerza del Centro, y nos sacaron una noche por la fuerza con miembros de la Policía Federal, como si fuéramos delincuentes; pensaron que nos iban a dividir, pero aquí nos tienen y vamos con todo. En ese momento, madres y esposas de trabajadores ingresaban al Zócalo con velas encendidas.

Esparza pidió a todos que votaran si el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, debería mediar en el conflicto, y los trabajadores a mano alzada aprobaron la propuesta de su dirigente. También votaron porque este movimiento sea el arranque de la conformación de ungran frente por los derechos de los trabajadores y el inicio de unamovilización social conjunta contra la política económica de este gobierno.

El mitin terminó y los trabajadores seguían ahí, no querían que su movilización concluyera, esperaban la llegada de López Obrador y los organizadores tuvieron que explicar que el acuerdo con el dirigente social fue que sólo acompañaría la marcha y no sería orador.

Eran más de las 20:30 cuando los trabajadores se quitaron la gorra y con el puño izquierdo en alto entonaron el Himno Nacional. Los contingentes seguían llegando por 5 de Mayo y Madero, la retaguardia aún estaba en el cruce de Reforma y Juárez, Palacio Nacional los seguía esperando totalmente iluminado.


domingo 27 de septiembre de 2009

La cuestión homérica



Por: Alejandro Aldana Sellschopp.

Homero es el oráculo cultural de los griegos. Nos informa suficientemente de cómo percibieron el mundo los griegos del siglo VIII a.C. su ritualidad, religiosidad, las formas de obtener y privilegiar el areté las leemos en sus dos obras capítales: La Ilíada y La Odisea.

Herbig retoma estas obras pues en ellas se palpa un mundo en el que las cosas estaban llenas de dioses. Nos muestran una sociedad regida por una clase aristocrática, que es quien puede acceder a los acontecimientos heroicos y así lograr con su valor y muertes trágicas (La Ilíada), o por su astucia y prudencia (La Odisea), el reconocimiento de su pueblo. Mediante rapsodias y leyendas, Homero nos muestra el nacimiento del conocimiento en un pueblo que rige su vida y destino mediante la omnipotente presencia de los dioses olímpicos. Es importante señalar que ese mundo es el que precisamente preside la aparición de la filosofía de la naturaleza, en la que los pensadores comienzan a tratar de conocer los fenómenos mediante sus causas y efectos, dejando a un lado la horda de dioses y sus pasiones demasiado humanas. Si realizamos una nueva lectura de la obra de Homero y eliminamos todos sus elementos arcaicos veremos que los griegos conocían mediante sus circunstancias sociales y culturales.

sábado 12 de septiembre de 2009

The Beatles

miércoles 1 de julio de 2009

Golpe de Estado en Honduras


Golpe de Estado en Honduras
Regreso a la caverna
Por: Sergio Ramírez

Fuente: La Jornada.




El golpe militar consumado contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, ha representado para América Latina el regreso a la era de las cavernas, cuando era signo común que los ejércitos actuaran como árbitros finales del poder político. Los regimenes surgidos de los golpes militares fueron un mal propio de Centroamérica por décadas, lo que ganó a estos países el triste título de repúblicas bananeras, denominador común que se extendió hacia todos aquellos otros donde hubiera un ejército dispuesto a ejercer sus prerrogativas de gorilato.
Las imágenes de las calles de Tegucigalpa que vimos en la televisión, con los tanques de guerra y los carros blindados en agresivo despliegue, y las patrullas de soldados en atuendo de combate, volvieron a poner el reloj en la hora más negra de un pasado que parecía sepultado para siempre. Y un presidente levantado a la fuerza de su cama en la madrugada por un pelotón de militares encapuchados que invade su casa, subido en pijama a un avión y llevado a otro país, son también las imágenes de una vieja película que creíamos no volveríamos a ver jamás. Pero están allí, ante nuestros ojos, y corresponden a las realidades del siglo XXI.

Las justificaciones legales de toda la trama son torpes. He oído al diputado Roberto Micheletti, nombrado presidente de la república por el Congreso Nacional después del golpe para suceder a Zelaya, que la acción se debió a la orden de un juez, impartida a los mandos militares. Imaginen el tamaño de la artimaña. Un magistrado que da un mandamiento a quien no debe, porque el ejército no tiene funciones de policía más que bajo un régimen ocupación, y menos puede ordenar a los militares que saquen de su cama a un presidente debidamente electo, que goza de inmunidad, y que lo extrañen del país, desde luego que el destierro no existe ni como medida preventiva, ni como pena, bajo la ley. Sólo utilizar esta coartada es ya una vergüenza.

La magnitud de la agresión que ha sufrido el orden democrático en Honduras deja atrás cualquier debate acerca de la precaria situación en que el presidente Zelaya se había puesto en los días anteriores al golpe militar. Parado en el filo de la navaja, no supo hacer una lectura sensata del balance político de fuerzas, cuando todo se acumulaba en su contra. Horas antes de ser sacado violentamente de su casa y del país, había perdido el respaldo de la Asamblea Nacional, que luego votó de manera unánime su sustitución; de su propio partido, el Partido Liberal, cuyos diputados votaron todos por la sustitución, junto con los de los otros partidos; de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Electoral y de la Fiscalía; de buen número de los medios de comunicación con los que había entrado en una áspera pugna, de las cúpulas de empresarios y de la jerarquía de la Iglesia católica. Se hallaba solo, y no parecía reparar en ello.

El presidente Zelaya se olvidó, Dios sabe por qué, del terreno que estaba pisando, al insistir en llevar adelante una consulta popular, organizada por él mismo, y que debió realizarse el propio domingo de su derrocamiento, cuando los otros poderes del estado se lo habían prohibido bajo argumentos de inconstitucionalidad. Conforme esta consulta, pretendía obtener respaldo para hacer que en las elecciones generales de noviembre próximo se instalara una cuarta urna en la que los ciudadanos debían votar si quería un cambio de Constitución Política, algo que el Consejo Electoral le había ya negado, con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia.

Siguió actuando con atolondramiento cuando ordenó al ejército desembarcar el material electoral de la consulta, llegado desde Venezuela, y repartirlo en los centros de votación; y cuando el jefe del ejército se negó, hizo destituirlo, para que de inmediato sus adversarios en los otros poderes del Estado respaldaran al destituido, previa renuncia de todo el estado mayor en solidaridad con su jefe. Para provocar una crisis de este tamaño, el presidente debió sentir que tenía alguna clase de respaldo sustancial. ¿Pero dónde estaba ese respaldo? ¿En qué instituciones? ¿En qué organizaciones populares, en qué sindicatos, en qué partidos, en qué corporaciones? ¿Contaba acaso con la mayoría de la opinión pública?

Siento que el presidente Zelaya se vio en otro país que no era Honduras, y subestimó el poder de los estamentos conservadores, que miraron con antipatía y desconfianza su alineamiento con la izquierda populista que representan Chávez y Ortega, y su amistad con Fidel Castro, una legítima escogencia personal suya, de todas maneras. Es, al menos, uno de los argumentos que de manera solapada utiliza Micheletti para justificar el golpe: ha dicho que Zelaya, su correligionario liberal, cambió de ideología en el camino, y “se volvió de izquierda”, lo que al fin y al cabo le cobraron con el golpe militar.

Los errores de apreciación política del presidente Manuel Zelaya, que no advirtió el terreno que estaba pisando, y sus enfrentamientos con el orden legal para promover un cambio constitucional que le permitiera la relección, como es ahora el impulso de los líderes en el gobierno en no pocos países de América Latina, se vuelven anecdóticos. Fue depuesto de manera ilegal y brutal, y eso es lo que cuenta.

La prueba de fuego es ahora para la OEA, que debe demostrar si es capaz de hacer valer su Carta Democrática. No puede haber trasgresores del orden constitucional, ni los golpes militares pueden quedar en la impunidad.

Santo Domingo, junio 2009.
http://sergioramirez.com/

lunes 29 de junio de 2009

Bob Dylan: Con dios de nuestro lado

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