martes, 10 de junio de 2008

Crítica ante el espejo TRES



Por: Alejandro Aldana Sellschopp.

Prefiero pasar por necio o estúpido, con tal de que mis faltas me den placeres o ilusiones, que ser sabio a rabiar.
Horacio.


Si los griegos tuvieron a Platón, los romanos contaron con Horacio. La literatura romana se forjó con la literatura y filosofía griega, Borges ha dicho por ahí que Roma era una isla de Grecia. Horacio fue el crítico más importante del mundo latino; pero su formación se la debe directamente al mundo griego. Él era hijo de un liberto que decidió que su hijo se educara como si se tratase de un joven ateniense, para ello lo envía a estudiar a La Academia, fundada por Platón, ahí estudia filosofía y poesía.
Años más tarde tendrá una penosa participación militar, luchando en el ejército republicano, mismo que fue derrotado por Marco Antonio y Octavio. Gracias a una amnistía regresa a Roma, logra hacerse amigo de Augusto, quien lo invita a fungir como su secretario personal; pero Horacio se niega, ya que está decidido a dedicarse a escribir poesía.
Hacia el año 20 a.c. publicó el libro I de sus famosas Epístolas, eran una veintena de cartas escritas en hexámetros donde expone sus puntos de vista sobre: sociedad, literatura y filosofía, destacando su inclinación por las doctrinas de Epicuro. Tiempo después (no existe fecha exacta), publica sus Epístolas II; Las Odas; y la Epístola a los Pisones, que se hizo famosa como La Ars Poética.
Es importante señalar que esta obra ejerció una influencia determinante en su tiempo y durante el Renacimiento y en el periodo neoclásico. A diferencia de Aristóteles, Horacio se presenta como un agudo conocedor de las formas de la creación artística, sobre todo tratándose de un poeta, tan grande que cuando muere Virgilio, es precisamente Horacio a quien se unge como su sucesor.
Así las cosas, ahora el crítico es también un poeta y escribe sus consideraciones estéticas con el lenguaje propio de la poesía, ni más ni menos que hexámetros perfectos. Horacio escribió: “El vino viejo y la literatura griega”, a los jóvenes los insta para que día y noche lean las obras maestras griegas; es decir que aun cuando siempre se manifestó en querer arrebatarle a Grecia su supremacía en el arte, su visión de cómo crear obras artísticas estaba profundamente inspirada en las obras griegas.
Horacio veía en la excesiva originalidad un grave error, cuando Platón y Aristóteles hablaban de imitar, se referían a tomar elementos de la naturaleza, en el discurso de Horacio la imitación va más allá, recomienda observar lo escrito por poetas del pasado, nunca conformarse con lo que tenemos a nuestro alrededor. “Estarás más seguro si te atienes a la tradición”, parece decirnos. Para él los temas viejos son materia prima para componer, afirma que el verdadero talento del poeta está en expresar como nuevo lo antiguo.
Horacio incluye elementos que vistos a la distancia nos pueden parecer obvios, pero que fueron verdaderas revoluciones en el arte de componer, él introduce la idea del Conjunto como unidad, “no ha de ser para poner en uno lo fiero con lo manso”. La obra es un todo, y por lo tanto debemos analizarla como tal, en grave error caería el poeta si escribe diseccionando su obra, dejando a un lado que se trata de un conjunto.
Como sabemos Aristóteles jamás quiso que su Poética se convirtiera en reglas, con Horacio la intención es diferente, él se empeña en que cada una de sus sentencias se lean y ejecuten como verdaderas reglas. Homero se convirtió en el verdadero maestro de la épica, Horacio se basa en las formas como aquel escribió sus obras para fundamentar sus ideas; sin embargo, los personajes de la obra de Homero se convirtieron en arquetipos que pasaron con calca a las obras romanas, y así Horacio pretendía que se siguieran copiando.
Una de las aportaciones que me llama mucho la atención, quizá por ser un tópico que hoy en día se sigue descuidando, es al referirse al lenguaje que deben usar los personajes, dice que se deberá considerar quién dice las palabras, porque: “La naturaleza valiéndose del lenguaje expresa los movimientos del alma”. En otra parte dice: “Que a cada participante lo caracterice su modo de hablar”.
Otro elemento que Horacio introduce es la importancia del trabajo, digamos que es Horacio el aguafiestas que quitó importancia a la chambona inspiración, él ponderaba la “ardua tarea de la lima”.
La poesía tiene una función y esta es enseñar provocando placer.

2 comentarios:

Raúl Vázquez y Lorena Díaz dijo...

Hola Alejandro, oye, estamos en lo de la presentaCIÓN ACA EN TUXTLA, PRONTO TE DECIMOS CÓMO VA TODO. eSTOY ENVIANDO LIBROS A TODAS PARTES.

RAÚL VÁZQUEZ

Ignorante Ilustrado dijo...

Muy bien Raúl. Y es que hay que decirles a los amigos visitantes de este blog, que hace unos días salieron dos libros que edité. Uno de ellos es un prometedor (comprometedor?), libro de poesía llamado: "Entre lo timorato y lo arrogante", interesante experimento poético de tres jóvenes poetas chiapaneco: Mario Bautista, Raúl Vázquez y Marco Antonio Castañeda.