miércoles, 5 de septiembre de 2007

La congregación del ego

por: Joaquín Peón

Esta semana tuve la oportunidad de acudir, invitado por el ICY, al 1er encuentro de jóvenes escritores del Sureste mexicano, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Creo haberle sacado todo el provecho al viaje y puedo llegar a ciertas conclusiones:

1) Nunca será buena idea juntar a más de cinco escritores en un espacio reducido. Los egos no caben. Se salen por las ventanas, rompen los cristales. Hubo varias pruebas a lo largo del viaje, pero no vale la pena ahondar en ello. Aunque sí mencionar el caso de cierto poeta perdido en su prepotencia, que nos dio de qué hablar durante toda la semana. Me abstendré de dar nombres porque me interesa denunciar el crimen, no al criminal. El fulano destrozó el primer día, en un sólo berrinche, ventanas y botellas. Al día siguiente no tuvo la humildad para pedir perdón. Por el contrario, amenazó con no volver a ningún encuentro. ¿Qué haremos sin él, sin el más grande de los egos, sin su coqueteo de putilla, sin su poesía insípida?

2) Existe una enorme diversidad de corrientes en el Sureste mexicano. Escuchamos a escritores de todos géneros, opuestos y complementarios. Puedo decir orgullosamente que formé parte de la que, como unánimemente se dijo, fue una de las mejores mesas de lectura. Por supuesto que eso se lo debo más a mis compañeros Víctor Gerardo Grajeda, quien nos sorprendió con una poesía íntima en la que confronta la muerte de su padre; Alejandro Aldana, que leyó un fragmento de su novela Nudo de serpientes. En mi opinión, él fue lo mejor del encuentro. Su narrativa retrata el presente chiapaneco con imágenes de violencia y realidad, una fuerza magnética que atrae al lector. También vale la pena rescatar el humor literario, sobre todo lo que se está haciendo en Campeche. Sobresalió Eduardo Huchín, pero le siguieron Rodrigo Solís, Karín Mijangos y el Malasangre (cuidado con llamarlo Sangrita).

3) Las escritoras veracruzanas poseen la formula mágica, envidiada por pequeños alquimistas y grandes empresas de cosméticos, para poder aparentar diez años menos de su edad.

4) Esta clase de congregaciones sirve principalmente para crear lazos de comunicación. Es inconcebible que no nos hayamos conocido antes. Me encontré con muchas personas con las que comparto una ideología, con las cuales entablé proyectos a corto plazo. El verdadero encuentro se dio en las noches, entre trago y trago de cerveza, vino y el letal Comiteco.

5) Por diversas circunstancias dudo que los mejores escritores jóvenes del sureste hayan estado presentes. Al menos eso espero. Hubo muchos textos malísimos. Poemas sosos, absurdos; cuentos cursis, efímeros; ensayos pretenciosos, vacíos.

6) No existe motivo alguno por el que los jóvenes escritores yucatecos debamos heredar pleitos de los grandes. Nunca había cruzado palabra con Nelson Ibarra, Patricia Garfias y Karín Mijangos (a Mario Pineda lo conocía de la universidad); sin embargo, disfruté durante todo el viaje su compañía.

7) Es evidente que no existe relación alguna entre ser buen escritor y buena persona. El ejemplo más claro es el del homenajeado, Eraclio Zepeda. Su obra de calidad no compensa su torpeza política. Me quedo, cualquier día, a cualquier hora, con la persona, sobre el escritor.

8) El primer día tuve una breve discusión con uno de los conferencistas. Diferimos en cuestiones esenciales en cuanto a la naturaleza del hombre, y la trascendencia de las fronteras y el poder. Yo insisto en que, bajo circunstancias idénticas de poder, cualquier sistema cultural tiende a realizar actos violentos similares (sin importar sus condiciones geográficas). No es que ahora seamos mejores personas, más tolerantes. Es que somos más cínicos. Los medios nos impiden matarnos a palazos. Aun así, exceptuando un par de temas, siempre estoy abierto a que me convenzan. Lo que no puedo tolerar es que un individuo que ha escrito, vivido y leído mucho más que yo, se fundamente en sus canas en el marco de un encuentro de jóvenes. (Tampoco me encanta que se refieran a mí como un ser que se anda revolcando en la baba negativa). Sus constantes ataques a la juventud estaban fuera de lugar. Aunque tendría que profundizar en su teoría de las fronteras antes de emitir un juicio de valor, de ninguna forma puedo concebir que “el hombre está caminando hacia la espiritualidad”. No le veo pies ni cabeza a dicha postura. Dudo mucho que un literato de su casta se refiriera al yoga, las licras fosforescentes y las barritas dietéticas. Me encantaría que me explicara mejor dónde carajos está dicha espiritualidad. Yo creo que más bien vamos a estrellarnos violentamente, desde las alturas, contra una plancha ardiente de indiferencia y vanidad.

9) La mejor literatura del sureste se está haciendo en Chiapas. No me cabe la menor duda. El trabajo que se ha realizado en los últimos años está ya pagando dividendos. Lo que comenzó con el compromiso de Antonio Reyes Matamoros con la literatura chiapaneca (en lenguas indígenas y español), se ha ido transformando hoy en el proyecto Yajalón. Hay pueblos en ese estado que se ocupan de la gastronomía, del turismo, o de crear artesanías y textiles. Yajalón decidió enredarse con las letras. Además de Aldana, llamaron la atención del público las lecturas de Nadia Villafuerte y de Rolando, Tío Roli, Mazariegos. Esperemos que ambos concreten sus novelas.

10) Yucatán está completamente aislado del movimiento literario nacional. Antes creía que se debía a la cuestión geográfica. Me queda claro que no. Estamos revolcándonos en nuestras becas de plastilina, nuestros diplomitas de arena, nuestras publicaciones de incienso. La teoría de Nelson es interesante: mientras que las montañas obligaron a crecer a los chiapanecos, la planicie hizo que los yucatecos se despilfarraran. Las revistas (comenzando con Tierra Adentro) nos han abierto las puertas y no les hemos sacado provecho. Nuestro ego es tan grande que ni siquiera nos da curiosidad ver que hay del otro lado.

11) La marimba es, sin lugar a dudas, el más psicodélico de todos los instrumentos.

publicado el domingo 2 de septiembre del 2007 en Milenio Yucatán, y el miércoles 5 en www.unasletras.com)

3 comentarios:

Fabián Rivera dijo...

Cabe mencionar que, dentro del encuentro, hubo quienes se enfrentaron, sin temor, a los meros buenos, y para ellos el reconocimiento. Sobre todo cierto muchacho, para quien la baba negativa es, más que un insulto, algo inherente a su condición: es cierto, a los jóvenes los caracteriza lo apasionado del discurso, lo vehemente. Sin embargo, hay que pensar con un poco más de frialdad las cosas: la mesura, hay que tomar en cuenta siempre la mesura. Los "teóricos" tuvieron también su lugar en el encuentro.

oye, me ha sorprendido mucho lo del ego. ouch!


P. D. Por cierto, este comentario es para el autor del artículo, no para nuestro amable WebMaster, aclaro. (jeje.)

[El niño Artillero]

zhizue dijo...

Pues bien, dado que poseo la fuente de la juventud oculta bajo mi cama, me permito decirte que no estoy de acuerdo con tus comentarios ego-burdo-baba negativa.

Joaquín Peón Iñiguez dijo...

Agradezco los comentarios de Fabián. La baba negativa es inherente a la modernidad. Anda trepando edificios, pegándose en las pantallas, metiéndosele por los oídos a los hombres con saco, y a los jóvenes estudiantes de literatura. Está en todos lados. Si no puedes con ellos uneteles. Si no puedes huir de la baba, profundiza en ella jeje.

También agradezco el comentario de la anónima Zhizue. El día que la gente esté de acuerdo conmigo, me dará el patatuse. Que horror vivir en un mundo de degenerados. Con unos pocos es suficiente.

Saludos al Ignorante Ilustrado