jueves, 14 de junio de 2007

Entrevista con el maestro Floriberto Yépez

En recientes fechas los directivos del Blog Ignorante Ilustrado, me encomendaron la tarea de viajar a la ciudad de México, para entrevistar a Floriberto Yépez. Agradecido con tal empresa me traslade a la caótica capital de México. Debo decir que Floriberto es uno de los novelistas y críticos literarios que más admiro, sobre todo por ser parte de mi generación, eso nos permitió jugar con una amplia paleta de vasos comunicantes, referencias literarias, discográficas y hasta programas de televisión; además todos sabemos que Floribeto es el escritor que más ha estudiado la literatura chiapaneca. La cita fue en el café de Bellas Artes, una mañana gris, horas antes cayó un aguacero; sin embargo Yépez llegó a la hora acordada, cabello semi largo, lentes versace grises, chamarra de piel café, cigarro en la boca, libros y algunos periódicos La Jornada y Milenio, según lo que alcance a ver, me saludó como si nos conociéramos de muchos años, en realidad eso sentía yo, como si me reencontrara con un hermano o un amigo de años, ya que he leído todos sus libros, desde Cuando perdimos los rostros, hasta su polémico Suicidios en masa, y soy asiduo lector de su blog. Se sentó y pidió un express, un cenicero y un vaso de agua. Sin más preámbulos comenzamos la entrevista.

A.A.S. He leído tus libros, artículos en revistas, reseñas e incluso guardo celosamente el disco que publicaste el año pasado en el que hablas durante dos horas y media sobre la poca importancia que tiene lo importante frente a la eternidad. Es más no tengo un poster tuyo en la cabecera de mi cama, ya que no hay ese material tuyo en ninguna parte.

F. Y. No seas ridículo. Estoy consciente que los escritores de nuestra generación, se visualizan más como super-stars que como verdaderos oficiantes de la pluma. No sé hasta dónde esto nos perjudica o nos beneficia, incluso los malditos, porque hay que decirlo, también tenemos a nuestros escritores decadentes o marginales, quienes se identifican con Keith Richards, Bob Dylan, Syd Barret, en fin, en el corazón creativo están las estrellas del rock y pop, incluso algunos poetas como Efraín Bartolomé parecería que se identifica más con Madonna.

A.A.S En tus artículos siempre has sostenido que la literatura chiapaneca camina con pies de plomo. En Letras Libres del mes de Enero de este año, en tu artículo Chiapas una literatura sordomuda, dices lo siguiente: Después de Rosario Castellanos, Eraclio Zepeda y Jaime Sabines…el silencio. ¿no te parece que es muy injusto?

F.Y. En absoluto. Dime qué escritor ha logrado la calidad de los anteriores, y te soy sincero guardo mis dudas respecto a Sabines, sino fuera por La muerte del mayor Sabines, quién sabe que hubiera pasado con él, digo, independientemente de que llenara Bellas Artes, y los novios se fusilen sus poemas. Rosario Castellanos deja una obra esencial en la literatura nacional, Balún Canán es fundacional en Chiapas, con ella nace la novela moderna, antes de Rosario encontraremos balbuceos, además Castellanos entrega uno de los poemas más importantes, quizá después de Muerte sin fin de Gorostiza, de la poesía mexicana La lamentación de Dido. Sobre Eraclio Zepeda podemos decir mil cosas en su contra por sus decisiones políticas; pero es innegable que es el mayor narrador que ha dado Chiapas, aún cuando su más reciente novela Las grandes lluvias deje mucho que desear.

A.A.S. ¿En dónde colocas a Raúl Garduño?

F.Y. Mira, hay dos poetas interesantes que se perdieron en la oscuridad: Raúl Garduño y Joaquín Vázquez Aguilar. Garduño es extraordinario, excelente, murió muy joven, cuando comenzaba a depurar un estilo, nada de voz poética, eso es una tontería que han inoculado los talleres literarios, Garduño es muy bueno, su estética se depuraba, él es el poeta más arriesgado que ha tenido Chiapas, saltó sin red. Hoy hay como un “rescate” de la poesía de Garduño, sin embargo más que emularlo produce vergüenza, jóvenes y no tan jóvenes poetas lo imitan con tal falta de talento que uno no puede evitar ruborizarse, los poetas más parodiados (que no es lo mismo que emulados o imitados) son Sabines y Garduño. El caso de Vázquez Aguilar es diferente, buen poeta sin dudas, sin embargo nos deja una obra muy dispareja, cuando me han invitado a Chiapas, sólo dos ocasiones y por amigos personales, o con escritores chiapanecos que me he encontrado en diversos encuentros, me dicen muy orgullosos que Quincho publicó en el Fondo de Cultura Económica, y es cierto, gracias a la intermediación de Sabines, hay que decirlo, sin embargo también Casahonda publicó en el Fondo, y bueno quisiera saber quien rescata a Casahonda. Quincho escribió muy buenos poemas; pero le faltó depurar sus poemas, Garduño estaba por encima de ellos.

Floriberto pide otro café, fuma el sexto cigarro, sonríe, lo miro a los ojos y suelto el golpe.

A.A.S ¿Y tú quién te crees para hablar así, acaso eres mejor que ellos?

F.Y. Considero que un critico no necesariamente debe superar a los criticados, ese no es su papel, y en mi caso, simplemente doy mi punto de vista, simple y sencillamente, más allá de capillas literarias, que en Chiapas hay pocas, pues hay pocos santos a quienes adorar, así yo me plateo una visión crítica, al igual que observo la literatura en México o la de Inglaterra, el fenómeno es exactamente el mismo. Los parámetros son estéticos, y no políticos o politiqueros.

A.A.S. Tú has ganado varios premios nacionales e internacionales, recuerdo que cuando recibiste el Premio Aguascalientes de poesía, dijiste que los premios no dicen absolutamente nada. ¿no es una contradicción, que alguien que critica a los premios ha ganado muchos?

F.Y. Para nada. Mi crítica a los premios no es al premio en sí mismo. Al contrario espero que existan muchos premios, ya que el oficio de escritor es muy demandante y poco retribuido, las secciones culturales en los periódicos de provincia no te pagan, te hacen el favor de publicarte, las conferencias y charlas te las pagan muy baratas, los premios y becas son un extra. Creo que las becas y premios poco dicen de la calidad del trabajo, hoy en día mostrar el pecho flanqueado de becas y premios parece ser el salvoconducto a la calidad literaria y no es cierto. Lo mismo pasa con las publicaciones, mientras más se publica parece ser implicación de calidad, nada más estúpido. Al Estado, al gobierno hay que arrebatarle lo que podamos en becas, premios etc. Siempre y cuando no trueques tus principios.

A.A.S ¿Pero qué me dices de los escritores que nunca han ganado una beca o un premio y se dedican a atacar a quienes los han ganado?

F.Y De esos no hablo, para frustrados me basto solo.

A.A.S. ¿Qué opinión tienes de la actual generación de escritores chiapanecos?

F.Y. Mira, detesto hablar de generaciones. Creo que antes de hablar de los actuales escritores, debemos hacer una reflexión crítica a esos escritores que le siguieron a Castellanos, Zepeda y Sabines, ninguno se consolidó, se quedaron como glorias locales a medias, en poesía Bañuelos, Oliva, López Moreno, tienen buenos textos, hasta alguno puede presumir un buen libro, sin embargo no pasaron de ahí, no hicieron escuela ni en Chiapas ni en ninguna parte, en narrativa la crisis es aún mayor, simplemente no podemos citar un solo nombre, ninguno fue publicado en editoriales nacionales, ni su obra fue retomada en otras partes de la república, y la calidad de los trabajos es muy mediana, quizá sean admirados en sus propios círculos o en sus oficinas. Después, nuevamente nos perdemos, no hay grandes plumas, Chiapas prácticamente desaparece del ámbito nacional de las letras mexicanas. Hasta hace muy poco algunos jóvenes fueron reconocidos con becas del FONCA. Si mal no recuerdo el único que había recibido la beca era Roberto Rico.

A.A.S. Creo que reduces el trabajo a las becas, qué otro parámetro nos podría servir para saber cual es nuestra situación.

F.Y Simplemente dime cuántos chiapanecos destacan a nivel nacional, más allá de premios o becas, quién es un referente obligado, ninguno, quizá Bañuelos en los últimos años, pero ¿has leído sus libros más recientes de poesía?, mencióname un ensayista luminoso, ninguno, un novelista o narrador innovador, arriesgado, ninguno. Sé que es duro, me encantaría decirte lo contrario, que los narradores chiapanecos se disputan en calidad con Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Palou, el magistral Daniel Sada; pero estaría mintiendo, simplemente no hay. De los novísimos Ignacio Ruiz comienza a dar de qué hablar, y no por haber ganado el Rodolfo Figueroa, ¡¡por favor!!, no, el año pasado ganó el premio de poesía joven de Aguascalientes. Nadia Villafuerte ofrece atisbos de una narrativa aún incipiente y con tropiezos, Balam Rodrigo poco a poco encuentra formas expresivas que despunten, claro todos ellos tienen el tiempo por delante, por su edad, son muy jóvenes, ahhh y tu literatura a mi francamente no termina de gustarme, tienes cosas buenas, incluso muy buenas, pero te pierdes, los personajes en ocasiones no terminan de cuajar, y eso debilita sustancialmente tus novelas. En fin, espero de todo corazón que la situación cambie, ya que la crisis es fuerte, muy canija.

Terminamos la entrevista, Floriberto me invita a la presentación de su nueva novela Titere sin cabeza, publicada por Anagrama, presentan Mario Bellatin y Fadanelli, por supuesto no puedo negarme, pronto escribiré la crónica de aquella presentación que termino en senda borrachera en la cantina El Cuervo de Coyoacán.

1 comentario:

_ dijo...

¿Por qué ocultarse en "Floriberto Yépez" para decir lo que dijiste? ¿A qué te refieres con "oficiantes de la pluma"? ¿Es en serio? ¿Crees en la escritura como un simple oficio o la expresión tiene tintes seudomísticos?
¿Son tus gallos Ignacio Ruiz, Balam Rodrigo y Nadia Villafuerte? ¿En qué parámetros te basas para decir que Volpi, Padilla, Palou y Sada son magistrales?
¿Qué tan serio es el proceso de legitimación de los escritores chiapanecos que mencionaste? Me refiero a qué importa si Ignacio Ruiz ganó el Rodulfo Figueroa y el premio Salvador Gallardo Dávalos, qué tiene que ver que uno sea regional y el otro nacional.
¿Notas también que los tres escritores chiapanecos que mencionas se han formado -se están formando-, financiado, publicado y premiado prácticamente fuera del estado e, incluso, como en el caso de Ignacio Ruiz, fuera del país?
Coincido en parte con la entrevista pero me parece que polarizas demasiado: esto es bueno, esto es malo, esto es peor. Y lo haces un poco veladamente, con jiribilla: ¿estar en el catálogo de Anagrama significa un logro? ¿Por qué? ¿En realidad Bellatín y Fadanelli son tan sobresalientes como se nos quiere hacer creer? ¿Qué tan alejada está la recepción superficial, incluso a veces facilista, autojustificatoria, que de esos dos escritores se hace por parte de las generaciones más tempranas?

Te dejo un link por ahí:
http://trapoviejo.blogspot.com/2007/05/pequeo-post_29.html

Saludos.