lunes, 4 de junio de 2007

La mara

por: Alejandro Aldana Sellschopp.


publicado originalemte en la página web de Rafael Ramírez Heredia.

http://www.rafaelramirezheredia.com.mx/opiniones_lamara_detail.php?opinionID=7


Cuando Alberto Moravia escribió que la novela había muerto, atribuyó tal defunción a la cosificación del arte de contar historias; para él, la novela sólo tendría dos grandes círculos tangenciales: el de las costumbres y el de la sicología. Para ello la novela de costumbres habría sido clausurada por Flaubert y la de la psique por Proust y Joyce. Para Moravia, el novelista estaba junto e identificado, podríamos decir, enajenado, cooptado a la decadencia del mundo burgués que lo nutrió.

El novelista era, pues, el testigo de esa decadencia que se expresaba estéticamente desde sus propias posibilidades estructurales y arguméntales, convirtiéndose así en una triste forma de llegar al tedio, la indiferencia, un silencio cargado de un sin número de experimentos literarios, vanguardias y temas.

Sin embargo es necesario preguntarnos como lo hace Carlos Fuentes: ¿lo que en realidad ha muerto o está muriendo es la novela o la forma burguesa de la novela?, ¿no será que el foco de análisis de la producción literaria, como en otros campos de la investigación social y cultural, se ha roto su posición unidimensional, lineal, única?

Podemos decir que en el campo de la literatura, específicamente de la novela, las apreciaciones estatistas de la realidad, el antievolucionismo que está más cerca del folklore que del subjetivismo inocente, o bien, el evolucionismo recalcitrante infectado de origen por un occidentalismo que está más cercano al eurocentrismo desde América, han perdido la batalla ante una realidad que nos apabulla con su pluriculturalidad.

"La Mara" del maestro Rafael Ramírez Heredia, se entiende como una antinovela, es una “novela” que se revela contra sí misma, entendida como género literario, es sin lugar a dudas revolucionaria, en el sentido más estricto del término, su tema nos ubica ante una realidad de poderosa actualidad, nos muestra que el autor es un excelente lector y conocedor de los fenómenos sociales en México, autor-visionario que se adelanta a la problemática social con todas sus implicaciones, en "La Mara" no sentimos a los personajes, los vivimos, esta novela no se lee, se vive.

"La Mara", además, se convierte, afortunadamente, en la negación de ese realismo burgués que Moravia confundió con la novela misma, la novela en sí.

Ramírez Heredia nos dice en este trabajo que la “realidad novelesca” no ha muerto, que la crisis de la estética por la cual se vislumbró la muerte del género, ha dado como resultado dialéctico una nueva filosofía de novelar, en la que el estilo descriptivo y sociológico de observar a individuos en relaciones personales y sociales es cosa del pasado.

"La Mara" crea un espacio para lo real, a través de un lenguaje portentoso, con excelentes raíces poéticas, y una estructura que se fragmenta para mostrarnos aún mejor el drama que se cuenta.

Es por ello que "La Mara" se convierte en una fiesta, una esperanza, para la novela como género, marca un rumbo a los jóvenes novelistas, que nos dice: rebélense a los caducos atavismos literarios, afortunadamente hay larga vida para la novela.

No hay comentarios.: